Historia de Chrysler

El creador del imperio Chrysler fue Walter P. Chrysler, un maquinista de ferrocarril amante de la mecánica que se convirtió en unos de los industriales más poderosos de los Estados Unidos al crear una de las compañías automotrices más importantes en el mundo. De la mano de tres ingenieros, Fred Zeder, Owen Skelton y Carl Breer, creó el primer vehículo Chrysler en 1924, el Six, bajo el concepto de vehículo lujoso, innovador, tecnológico pero accesible. Se destacaron de este primer auto dos características: un motor de 6 cilindros y frenos hidráulicos en las 4 ruedas que fueron standard en vehículos de pasajeros por primera vez.

En la década del 30 se destacó el auto Airflow, ya que introdujo la carrocería “Uniframe” modificando y modernizando la aerodinámica automotriz. Además, se incorporaron otras innovaciones como el Sistema de Potencia Flotante, un nuevo método de montar motores que aisla las vibraciones.

En el año 40 se presentó el Thunderbolt, un modelo diseñado para dos pasajeros con techo retráctil en acero. Entre el 46 y 56, después de la Segunda Guerra Mundial, nació el modelo Town and Country, lo que vino a reemplazar a la Town and Country Station Wagon de preguerra, y el mismo despertó especial interés por sus detalles en madera. Esto dio comienzo al diseño y producción de modelos de gran amplitud y altura.

En la década del 50 siguieron los modelos amplios pero también se crearon vehículos de mayor longitud y menos altura como el 300A, éste fue una leyenda dentro y fuera de las pistas de carrera y estableció diversos estándares para la época. El modelo que estableció los parámetros de la marca en ese entonces fue el 300C con motor HEMI de 375 hp y una nueva transmisión Torqueflite, lo que lo convirtió en el auto más potente y rápido del 57’.

Entre el 63 y el 70 se desarrollaba cada vez más la mecánica de Chrysler, como la turbina de combustión interna, y nació el famoso Turbine Car. En el 70 se destacó el modelo Córdoba, una coupé con un interior en fina piel Corintio.

Entre el año 80 y 87 nace la “Serie K” y, entre los modelos, el más destacable de la época fue la Minivan, un vehículo sin precedentes en cuanto a practicidad. En diseño se destacó el modelo LeBaron, el cual reintrodujo en el mercado americano el convertible.

Fines del 80 y durante la década del 90 , un nuevo liderazgo en la empresa determinó crear una nueva línea de automóviles con una ética “Euro-Japonesa”, a fines de realizar el trabajo de manera más rápida y a un menor costo. El renacimiento de la marca se hizo notorio en 1993 con el Sedan Concorde y otros modelos como el Chrysler 300M, LHS, Sebring convertible y la siguiente generación de Minivans Town and Country con innovaciones en seguridad y tecnología.

En el 2000 se desarrollaron vehículos como el C300, PT Cruiser y PTC convertible, nuevos sedanes Sebring, que continuaron demostrando la excelencia en ingeniería y un diseño sobresaliente.

Desde el 2009 hasta el 2011, con el nuevo C300 y el 200, la compañía llegó a los más altos estándares en lujo, confort, ingeniería y diseño. La alianza con el grupo Fiat da a la marca una ventaja competitiva, al poder acceder a nuevas tecnologías, nuevas plataformas y soluciones de ingeniería de avanzada.

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